Con tanto suplemento alimentario (que en muchas ocasiones no son nada baratos) nos olvidamos que estos nutrientes los tenemos en la propia comida que preparamos diariamente cuyos insumo se encuentran en cualquier mercado.
Un ejemplo: el Magnesio
En la actualidad hay mucha gente que esta obsesionada por el consumo de este mineral y que de alguna manera tiene sentido por que es importante para el buen desarrollo del funcionamiento del organismo. Es cierto que este mienral se utiliza para producir energía, sintetizar ADN, controlar el nivel de Glucosa, así como para mantener la estructura del hueso o evitar molestosos calambres. Pero no es cierto que "es mejor cuando mayor cantidad de suplemento consumo"
No es necesario consumir siempre suplementos
Es posible consumir suplementos cuando se tiene un déficit, pero hay un problema con ello: En lsos suplementos los minerales: son aislados.
Si consumimos hortalizas como la acelga, la espinaca o el berro, se obtiene vemos que una espinaca tiene hierro, potasio, magnesio y otros minerales y compuestos como fibra, fitoquímicos y otros micronutrientes que trabajan uno junto a otro y que ninguna pastilla puede replicar completamente. Es decir, la gran riqueza en mienrales los podemos encontrar en la comida que ingerimos.
Entonces..¿Quien necesita los suplementos?
Hay grupos de personas que podrían requerir esta suplementación (bajo indicación médica).
Enfermedad gastrointestinal (celiaquía) donde la absorción de nutrientes está alterada, lo que puede conllevar a daños en el intestino delgado (atrofia la mucosa) impidiendo la absorción de nutrientes, derivando en desnutrición, anemia, pérdida ósea (osteoporosis), problemas neurológicos, infertilidad y un mayor riesgo de cáncer intestinal.
Consumo crónico de alcohol, el cual provoca severas deficiencias minerales debido a la mala alimentación, malabsorción intestinal y aumento de la excreción renal. Las consecuencias principales incluyen la pérdida de densidad ósea (balance de calcio y magnesio), debilidad muscular, desequilibrios electrolíticos graves, arritmias cardíacas y deficiencias de zinc, afectando la reparación celular.
Diabetes de tipo 2, la cual condiciona una disminución de magnesio.
Personas ancianas donde la absorción está disminuida de manera natural.