DIFERENCIAS ENTRE EL ESTRÉS NORMAL Y EL TRASTORNO DE ANSIEDAD
Por: Dr. Pavlusha K. Luyando Joo
Todos experimentamos estrés en algún momento de la
vida. Un examen, una entrevista de trabajo, una enfermedad en la familia o
problemas económicos pueden generar preocupación y tensión. En la mayoría de
los casos, estas reacciones son normales y forman parte de los mecanismos
naturales del organismo para afrontar los desafíos.
Sin embargo, cuando la preocupación se vuelve
excesiva, persistente y comienza a afectar la vida diaria, es posible que ya no
se trate de un estrés normal, sino de un trastorno de ansiedad que requiere
evaluación y tratamiento médico.
¿QUÉ ES EL ESTRÉS?
El estrés es la respuesta natural del cuerpo frente
a una situación que considera desafiante o amenazante. Cuando esto ocurre, el
cerebro libera hormonas como la adrenalina y el cortisol, que preparan al
organismo para reaccionar rápidamente.
Durante un episodio de estrés es normal presentar:
-
Aumento de la frecuencia
cardíaca.
-
Respiración más rápida.
-
Tensión muscular.
-
Sudoración.
-
Mayor estado de alerta.
-
Dificultad temporal para
relajarse.
Estas reacciones suelen desaparecer cuando el
problema se resuelve o cuando la persona logra adaptarse a la situación. Por
ejemplo, sentir nervios antes de una cirugía, una exposición en público o una
entrevista laboral es una respuesta completamente normal.
¿QUÉ ES UN TRASTORNO DE ANSIEDAD?
El trastorno de ansiedad es una enfermedad en la
que el sistema de alarma del organismo permanece activado incluso cuando no
existe un peligro real o cuando la situación no justifica una respuesta tan
intensa.
La persona vive con una preocupación constante que
resulta difícil de controlar y que puede persistir durante meses. Esta ansiedad
afecta el trabajo, los estudios, las relaciones familiares y la calidad de
vida.
La ansiedad deja de ser una emoción normal cuando
produce un sufrimiento importante o limita las actividades habituales.
¿CUÁLES SON LAS PRINCIPALES DIFERENCIAS ENTRE ESTRÉS Y ANSIEDAD?
Aunque ambos pueden parecer similares, existen
diferencias importantes.
SÍNTOMAS FRECUENTES DEL TRASTORNO DE ANSIEDAD
Cada persona puede presentar síntomas diferentes.
Los más comunes incluyen:
-
Preocupación constante.
-
Sensación de que "algo malo
va a ocurrir".
-
Dificultad para concentrarse.
-
Irritabilidad.
-
Insomnio o sueño poco reparador.
-
Cansancio permanente.
-
Tensión muscular.
-
Dolores de cabeza frecuentes.
-
Palpitaciones.
-
Sensación de falta de aire.
-
Sudoración excesiva.
-
Mareos., molestias digestivas
como dolor abdominal, diarrea o náuseas.
Muchas personas creen que padecen una enfermedad cardíaca, pulmonar o digestiva cuando en realidad estos síntomas son consecuencia de un trastorno de ansiedad.
¿QUIÉNES TIENEN MAYOR RIESGO?
El trastorno de ansiedad puede afectar a cualquier persona, aunque es más frecuente en quienes presentan antecedentes familiares de ansiedad, estrés prolongado, enfermedades crónicas, experiencias traumáticas, problemas económicos o laborales persistentes, consumo excesivo de cafeína, alcohol o algunas drogas.
¿CUÁNDO ES NECESARIO CONSULTAR AL MÉDICO?
Se recomienda buscar atención médica cuando la
preocupación es excesiva la mayor parte de los días, los síntomas duran varias
semanas o meses, existe dificultad para trabajar o estudiar, se evita salir de
casa o realizar actividades habituales aparecen ataques de pánico, el sueño
está muy alterado se presentan síntomas físicos repetitivos sin una causa
médica clara.
Una evaluación médica permite descartar
enfermedades físicas que puedan producir síntomas similares, como alteraciones
de la tiroides, problemas cardíacos o algunas enfermedades neurológicas.
¿TIENE TRATAMIENTO?
Sí. Los trastornos de ansiedad tienen tratamiento y
la mayoría de las personas mejora significativamente.
El tratamiento incluye
-
Información sobre la enfermedad.
-
Aprendizaje de Técnicas de
relajación y respiración.
-
Realizar actividad física
regular.
-
Mejorar los hábitos de sueño.
-
Psicoterapia.
-
Medicamentos cuando el médico lo
considere necesario.
En algunos pacientes también pueden emplearse
terapias complementarias, como la acupuntura, el entrenamiento en relajación,
terapias manuales, siempre como parte de un plan integral indicado por el médico.
¿Y QUÉ SE PUEDE HACER PARA DISMINUIR EL ESTRÉS DIARIO?
Algunas medidas sencillas ayudan a proteger la
salud mental:
-
Dormir entre 7 y 8 horas por
noche.
-
Mantener horarios regulares de
descanso.
-
Realizar ejercicio físico al
menos 150 minutos por semana.
-
Limitar el consumo de café y
bebidas energizantes.
-
Evitar el consumo excesivo de
alcohol.
-
Alimentarse de forma saludable.
-
Reservar tiempo para actividades
recreativas.
-
Conversar con familiares o
amigos de confianza.
-
Practicar ejercicios de
respiración o relajación.
UN MENSAJE FINAL
Sentir estrés ocasional es parte de la vida y, en
muchas ocasiones, incluso nos ayuda a enfrentar los desafíos cotidianos. En
cambio, cuando la preocupación se vuelve constante, intensa y comienza a
afectar el trabajo, la familia, el sueño o la salud, es importante buscar ayuda
profesional.
La ansiedad es una enfermedad frecuente, tratable y
con buen pronóstico cuando se diagnostica a tiempo. Consultar al médico no
significa debilidad; significa dar el primer paso para recuperar el bienestar y
mejorar la calidad de vida.



