sábado, 18 de noviembre de 2023

ENFERMEDADES ORGÁNICAS Y “ENFERMEDADES” FUNCIONALES


ENFERMEDADES ORGÁNICAS Y “ENFERMEDADES” FUNCIONALES
Por: Dr. Pavlusha K. Luyandoo Joo

¡Doctor, me siento mal; pero mis análisis de sangre salen negativos!, esta es una frase que muy a menudo escuchamos en el consultorio. El paciente se queja de diversas dolencias, y al ir al médico muchas veces los análisis de sangre arrojan negativo, es decir no evidencian patología alguna aparentemente. Esta noticia llena de mucha confusión a la persona, llegando incluso a empeorar su salud por la misma ansiedad que causa la incertidumbre de no saber qué es lo que tiene.

Es muy importante saber que cuando una persona enferma, se puede estar al frente de una enfermedad orgánica y …..también funcional!!, cada una con una particularidad  y una forma de tratarse de forma distinta.

¿Cuáles son las diferencias entre enfermedades orgánicas y funcionales?
En la enfermedad orgánica, se puede evidenciar la lesión que aqueja al paciente o el microbio que la produce, un órgano inflamado, un tendón lesionado, una vértebra desgastada; lo cual suele evidenciarse en los exámenes solicitados por el médico; en el de sangre, de orina, o a través de una ecografía, una resonancia magnética; entre otros. En la enfermedad orgánica predomina el daño a la estructura del cuerpo concreta, y esto es totalmente evidenciable.

En la enfermedad “funcional” o “dolencia”, como le llamamos los médicos es distinto. Por lo general; es muy difícil hallar alguna evidencia concreta en muestras de sangre o radioimágenes, lo que predominan en las alteraciones funcionales son las molestias constantes que manifiesta el paciente; en forma de dolor, malestar general, decaimiento, sensación de frío, calor, hormigueos, mareos, palpitaciones en el pecho o en otro lugar del cuerpo; y un largo etcétera. Aquí corresponden muchas veces las enfermedades “psicosomáticas” que básicamente tienen que ver con el estado de ánimo.

¿Porque no se evidencian en los análisis clínicos ni en radioimágenes las “enfermedades funcionales”?
No suelen evidenciarse, porque aparentemente no se ha producido alteración orgánica, no hay daño de la estructura que se pueda evidenciar, pero se altera el funcionamiento de alguna parte del cuerpo, causando verdadero malestar. Estas dolencias, están asociadas a estrés, problemas emocionales, sentimientos de culpan no resueltos, vida agitada, falta de sueño, ira, melancolía; entre otros.
Los trastornos funcionales también son muy frecuentes evidenciarlos en alteraciones de funciones digestivas (gases, indigestión), urinarias (frecuentes cistitis no infecciosas), surgimiento de dolor en una zona determinada. Estas surgen luego de haber padecido traumatismos, infecciones o inflamaciones en el órgano afectado. Las “enfermedades funcionales” pueden surgir al tiempo de haber padecido de una cirugía, de una fractura o infección.  

¿Porque surgen las alteraciones funcionales?
Actualmente se sabe que cualquier lesión podría alterar la función de estructuras nerviosas microscópicas, produciendo alteraciones en la irrigación sanguínea, contracción muscular, por ende en el intercambio de oxígeno y otras sustancias químicas para el correcto funcionamiento del organismo, lo que conlleva a alteraciones funcionales.
Es así como el paciente puede empezar a sentir calor, hormigueos o frío en la zona, palpitaciones, sudoración, o incluso escozor y en muchos casos dolor. El problema es que este tipo de dolencias se vuelven crónicas y el paciente las puede padecer muchísimo tiempo. Lo peor es que estas alteraciones no se evidencian en los análisis de sangre ni en radioimágenes; solo se sienten. El paciente visita al médico muchas veces, y la enfermedad tiende a persistir, a pesar de los tratamientos farmacológicos.

¿Hay algún tipo de tratamiento para “enfermedades funcionales”?
Si, existe. Una posibilidad práctica y casera son los ejercicios, masajes, la sauna; entre lo que está más al alcance, estas prácticas deben convertirse en rutina por un buen tiempo, hasta la desaparición de los síntomas.
Existe una técnica llamada terapia neural, que es una muy buena alternativa, la cual se realiza inyectando una dilución de anestésico en diluciones bajas en la zona de la alteración o en troncales nerviosos relacionados con la zona afectada, lo cual restablece muchas veces los trastornos del tejido alterado. En nuestra experiencia la terapia neural es bastante efectiva para trastornos funcionales que se acompañan de dolor sobre todo.

Conclusiones
En todo caso recuerde que en primer lugar las alteraciones funcionales muchas veces tienen origen emocional, lo que hace que usted se deba cuidar mucho de las emociones negativas, sobre todo el mal humor, por ello vale la pena practicar la paciencia, tener pensamientos esperanzadores  y tener un poco más de buen humor.
Lo segundo que debe recordar es que si tiene alguna dolencia que no se alivia con los métodos antes descritos, es posible que sea una alteración funcional y debe ser tratada pronto.
Lo tercero, recuerde que la Terapia Neural es una muy buena posibilidad.

Tratamiento con tTerapia Neural
(imágenes archivo Policlinico Sagrada Familia)




IMPACTO EN LA SALUD DE LAS PELÍCULAS DE TERROR

IMPACTO EN LA SALUD DE LAS PELÍCULAS DE TERROR
Por: Dr Pavlusha K. Luyando Joo
policlinicosagradafamilia@yahoo.com

Resultado de imagen para '' VerónicaDificultades al dormir, miedo al silencio y a quedarse sólo, temor a que en medio de la oscuridad haya alguien que amenace hacer daño, dolores de cabeza, contracturas musculares; son algunas de las manifestaciones luego de ver una película de terror, a las que debemos prestar atención ya que cada vez es muy frecuente en la actualidad que las personas vean películas de terror; incluso menores de edad.
Si bien es cierto que la película de terror es ficción, pero las emociones que se experimentan y las reacciones que se desencadenan en el cuerpo son totalmente reales, ya que la mente no diferencia entre ficción y realidad.

¿Porqué eso sucede?
El cerebro tiene zonas de reacciones instintivas o primarias, que se activan únicamente cuando este percibe amenazas sobre el organismo. Durante esos segundos que vemos una película de terror, nuestro cerebro no es consciente de que se trata simplemente de una película y que nosotros estamos a salvo. 
El organismo activa una serie de mecanismos, como el aumento del ritmo cardiaco y la frecuencia respiratoria, se llenan los músculos de sangre, aumenta la glucosa en los músculos y la presión arterial; todo con el fin de facilitar la reacción de huida y de alerta ante de un supuesto peligro.

Efectos psicológicos que causan las películas de terror
El impacto psicológico puede ser significativo para las personas que lo visualizan, y la profundidad del mismo depende lógicamente de la persona; de su edad, de su temperamento, de sus impactos emocionales que haya tenido anteriormente; etc.

Entre los efectos psicológicos que pueden producir ver películas de terror se encuentran: el miedo, estados de alerta y ansiedad constante, insomnio (sobre todo en niños), fobias aparentemente inexplicables y traumas mentales.

El insomnio puede persistir por días o meses después de ver la película. Las imágenes de terror pueden rondar la mente por varias noches, la persona se ve privada del sueño por las pesadillas y esto afecta su salud mental y física.

La ansiedad es habitual en niños y adultos luego de visualizar este tipo de películas, incluso puede durar muchísimo tiempo, en los niños son típicos el miedo a la oscuridad, tristeza o irritabilidad, gritos, temblores, náuseas, miedo a perder el control y a morir.

La mente se condiciona a tener fobias de diversos tipos: hacia los animales como perros, gatos, insectos, reptiles, miedo incontrolable a catástrofes naturales, a ver sangre, espacios cerrados o abiertos; incluso se puede llegar al extremo de tener pánico por ruidos fuertes y rostros desagradables.

Estas reacciones llegan a presentarse sin motivo alguno aparente, la persona no relaciona el hecho de haber visualizado películas de terror, ya que se presentan de forma inconsciente, el daño se genera en lo más profundo del psiquismo de la persona.
El constante estado de alerta crónico, termina por agotar al sistema nervioso y puede conllevar a estados depresivos.

Resultado de imagen para terrorTambién es cierto que las personas que ven películas de terror por mucho tiempo, se “acostumbran” al miedo y aparentemente dejan de sentirlo, pero eso no significa que la exposición a este tipo de películas deje de hacer daño. El organismo se sigue perjudicando, más allá de que sintamos miedo o no.



Efectos en el cuerpo
La ansiedad y el miedo constante, causan un impacto negativo sobre el sistema inmunológico. En estudios diversos se ha demostrado que la tensión nerviosa constante, conlleva a una respuesta debilitada de los linfocitos, lo que hace a la persona que consume películas de terror, más proclive a enfermar de cualquier causa.

El estado de alerta constante altera la fisiología del organismo, así aumentan los niveles de adrenalina y cortisol. La adrenalina incrementa el ritmo cardíaco, las personas con antecedentes de enfermedades coronarias, pueden evidenciar aumentar el dolor de pecho (angina de pecho) y la presión arterial.

El Cortisol (hormona del estrés), ocasiona la liberación de sustancias proinflamatorias en el organismo (interleuquinas) que pueden ocasionar dolor muscular, exacerbando contracturas musculares y enfermedades reumáticas. La tensión nerviosa en sí puede exacerbar cualquier tipo de dolor.

¿Qué hacer si usted o su hijo (a) ha sido víctima de los efectos de las películas de terror?
Mejor es no verlas
En primer lugar, es mejor no consumir este tipo de películas ya que de igual modo impacta en nuestros sentidos y en la fisiología del cuerpo.
Cambiar el tipo de películas de comedias o de aventuras, de corte espiritual, escuchar música que alegre. Distraer la mente, pensar en algo positivo, salir con la familia o con amigos.
Si eso no ayuda, entonces es necesario ir a un médico o especialista del caso.

Cuide a sus niños a la exposición de este tipo de material ya que pueden  daños muy serios sobre su salud mental y física.
Esperamos que este artículo le ayude a vivir mejor.