domingo, 8 de diciembre de 2013

La actividad física modifica el cerebro

La actividad física modifica el cerebro

Nelson Mandela dijo una vez ‘El deporte tiene el poder de cambiar el mundo’. Aunque esta afirmación sea aún difícil de demostrar, lo que sí se ha demostrado es que la actividad física puede cambiar la estructura y el funcionamiento del cerebro, incluso en personas de edad avanzada.

Un estudio publicado este mismo año por la revista Neurobiology of Aging demuestra la importancia de un estilo de vida físicamente activo para mantener una buena salud cerebral. Un grupo de científicos de la Universidad de Uppsala, en Suecia, preguntó a 331 hombres y mujeres de 75 años acerca de la cantidad de ejercicio que realizaba semanalmente. Clasificaron los niveles de esa actividad como ligera (como caminar o practicar la jardinería) o intensa (nadar, correr…) siempre que se realizaran durante un mínimo de 30 minutos. Además, este grupo de personas mayores se sometió a una evaluación de varias de sus capacidades mentales así como a una prueba de resonancia magnética que permitiese analizar la estructura de sus cerebros.

Los resultados de esta investigación mostraron que el nivel de actividad física se relacionaba positivamente con un mejor estado cognitivo general y con una mayor fluidez verbal, al mismo tiempo que volvía a los sujetos más activos más rápidos en la resolución de una tarea de atención alterna y memoria. Al analizar las imágenes de resonancia magnética, se observó un mayor volumen de la sustancia gris en el lóbulo parietal, y de forma particularmente importante en una zona conocida como el precuneus, la cual se afecta significativamente en la enfermedad de Alzhéimer. También se encontró más volumen en la sustancia blanca cerebral.

Concluyen los autores que el ejercicio físico podría considerarse como uno de los componentes del estilo de vida más relevantes relacionados con la salud cerebral en personas mayores. Desde otro punto de vista, podría suceder también que el hecho de tener un cerebro en mejores condiciones sea lo que nos permita estar más activos físicamente cuando somos más mayores. Aunque no podamos alcanzar aún conclusiones definitivas, los beneficios de cuidarse a todos los niveles se van argumentando día a día con nuevas publicaciones que incluyen no sólo el ejercicio físico, sino también los hábitos alimenticios  y la actividad mental y social.

Marisa Fernández, Neuropsicóloga

sábado, 7 de diciembre de 2013

EL APIO (Apium graveolens)

EL APIO
Fuente: “ Alimentos medicina milagrosa”
El apio tiene una larga y prestigiosa historia de uso, primero como medicina y luego como un alimento. La mención inicial de las propiedades medicinales de las hojas de apio se remonta al siglo IX A.C, cuando el apio hizo una aparición en la Odisea, la obra del poeta griego Homero.
El Apio ya resulta mencionado por griegos y egipcios que utilizaban esta planta para adornar los sepulcros.
Tal vez fue el hambre que azotó la Edad Media la que hizo que perdiera esta función ornamental y pasara a ser definitivamente una planta alimenticia. Los árabes la apreciaban por sus cualidades medicinales y no sin razón ya que es un gran tónico nervioso que contribuye a la remineralización del organismo
A partir de la Edad Media el uso del apio pasó de ser medicinal a incorporarlo a la cocina.
Lo podemos tomar cocinado en sopas o guisos, también en ensalada  y en jugo.

USO MEDICINAL
El apio es de gran importancia porque goza de propiedades diuréticas, estimulantes, expectorantes, tónicas, aperitivas, carminativas, febrífugas, antipalúdicas, emenagogas, etc., y además es de mucho valor por su riqueza en vitaminas y sales minerales.
Es un poderoso alcalino que neutraliza los ácidos del organismo, algunos de los valiosos elementos orgánicos que se encuentran en el apio son: sodio, potasio, hierro, magnesio, calcio, cloro, azufre, silicio, fósforo y aun cobre.
EL SODIO
De todos los alimentos comunes, el apio ocupa el lugar más alto en contenido de sodio, pues éste disuelve las toxinas del cuerpo, ayuda a formar las secreciones de la boca, la vesícula biliar y el páncreas.
Un déficit de sodio en la sangre, dificulta la absorción de suficiente oxígeno para quemar el carbono de los alimentos, y esto conduce a la diabetes.
El sodio ayuda a formar la bilis, también la mantiene liquida, y por esto es ayudado el hígado perezoso. Por medio del sistema linfático filtra las sustancias venenosas fuera de la corriente sanguínea, y por esta razón ha sido llamado “el más grande neutralizador de productos de desecho”, que conoce la ciencia.
VITAMINAS
Además de la vitamina B, el apio es rico en la vitamina A que protege contra las enfermedades de los ojos; de la vitamina C que previene el escorbuto, y regular en la vitamina G que defiende de la pelagra.
El apio es esencialmente diurético y ha sido encomiado por alg
unos científicos contra el reumatismo y la gota, y para ello puede usarse en caldo o sopas.
El apio comido crudo en ensaladas, o cocido junto con otros alimentos, constituye un alimento vigorizador y fortificante de los nervios, en los casos de debilidad.
Cortado y macerado el apio en agua fría, constituye una buena bebida depurativa y aperitiva, para los artríticos, tomada entre las comidas.
Para hacer disminuir la secreción láctea en las mujeres, se suministrara como remedio infusión de apio, la cantidad de 200 gramos por litro de agua, en la dosis de una taza pequeña cada 3 horas. También se puede usar con este mismo propósito la raíz, haciendo una infusión con 30 o 40 gramos por litro de agua.