viernes, 16 de agosto de 2013

La sauna: sus beneficios y contraindicaciones

La sauna sus beneficios y contraindicaciones
Recopilado por: Pavlusha K. Luyando Joo
Reza un proverbio vikingo que en “la sauna se evapora hasta la ira”. Y es que este medio de relajación ofrece incontables ventajas: desintoxica la piel, purifica el organismo, dilata los bronquios, regula la presión sanguínea, mejora el ritmo cardíaco y circulatorio. Sin embargo, para sacarle el máximo provecho y evitar riesgos hay que conocer muy bien su funcionamiento y si se alberga alguna duda sobre la conveniencia de su uso, se debe pedir consejo médico.
Los característicos baños sauna se toman en cuartos de madera (tanto sus paredes como los asientosse construyen de este material), que contienen una estufa alimentada originariamente con leña y hoy con electricidad. Ésta calienta piedras, a las que se arroja agua para generar vapor, intensificar el calor y estimular la transpiración. También hay saunas secas (sin vapor).
 El calor dilata los vasos capilares de la piel para mantener la presión sanguínea, que en un principio tiende a disminuir.
El ritmo cardiaco aumenta hasta multiplicarse por dos y hasta por tres. Esto se traduce en un incremento de la circulación en la superficie de la piel, parecido al que se origina al caminar rápido.
Encuentro con numerosos beneficios.
Cuando entramos en la sauna, el cuerpo experimenta una serie de reacciones. Las primeras, la transpiración y la apertura de los poros de la piel. Como consecuencia se produce la eliminación de toxinas y una limpieza en profundidad de la epidermis. Después, la elevada temperatura y el grado de humedad estimulan el riego sanguíneo y la regeneración de las células, lo que significa que la sauna puede ayudar a aliviar varias enfermedades cutáneas y respiratorias.
 La concentración de calor resulta también positiva para el sistema cardiovascular, ya que el corazón, al adaptarse a la vasodilatación, bombea más fuerte y se favorece la circulación.
De igual modo, las altas temperaturas influyen en las terminaciones nerviosas, provocando una ralentización de los impulsos sensitivos que van de la piel al cerebro. Resultado: el individuo experimenta una gran relajación, en la que radica el efecto anti estrés de la sauna. Por último, la combinación de calor con un aceite de acción terapéutica (mentol o eucalipto), actúa de forma muy positiva en los bronquios y el sistema respiratorio.

Precauciones
No es recomendable la sauna a pacientes hipertensos no controlados o con alguna enfermedad aguda (con fiebre por ejemplo). Está contraindicada la sauna a personas que padecen de crisis asmática, anemia, cáncer; entre otras patologías.
No se recomienda abusar del uso de la sauna, podría conllevar a un síndrome de deshidratación.

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